Hyrule se siente vivo en Breath of the Wild


Ha pasado un tiempo desde que terminé Zelda: Breath of the Wild para Wii U. Sin duda ha sido una de las mejores experiencias que he tenido como jugador en muchos años.

El juego brinda libertades como ningún otro, puedes realizar innumerables tareas sin estresarte por completar la aventura. Ese aspecto es el que hace grande a esta entrega, disfrutas recolectando hongos, cazando, paseando por los pueblos, recorriendo los campos... en fin, hay tantas cosas por hacer a las que le podrías invertir horas y después de todo ese tiempo seguir satisfecho.


Desde mi punto de vista lo que hace bastante divertido y adictivo lo que acabo de mencionar es la jugabilidad, sin ella este juego no sería nada. Tomaron el control típico de Zelda y lo modificaron, quitaron el rodar pero a cambio Link ya puede brincar en todo momento, esta y otras cosas más hicieron un control muy fluido. Algo que también se lleva las palmas son las físicas, hasta ahora creo que es el trabajo más impresionante en ese sentido que he visto, lo vemos reflejado en todos lados: armas, objetos, enemigos y elementos del terreno como rocas o madera; entre muchas cosas más.

Nintendo logró hacer un buen trabajo desarrollando este título en Wii U, pues si bien la versión óptima al parecer se encuentra en Switch (aún no la pruebo) se logró llevar todo su esplendor a esta consola. Visualmente es espectacular, todo este departamento está bellamente llevado de la mano con un apartado sonoro de primer nivel, el mundo se siente vivo, es como estar ahí y muy en especial si se juega con audífonos.

Sin embargo, aquí es donde nos encontramos con algunas dificultades. Breath of the Wild sufre bastante de caída de frames, un problema que se presenta a menudo y de forma tediosa si no actualizas el juego, que después de hacerlo mejora bastante pero no los elimina.


Regresando a las cosas positivas (no se preocupen, aún hay algo negativo que quiero decir) tenemos la historia y el modo en que ésta es contada. Por el tipo de juego no puede ser tan fluida, tú eliges a dónde ir y si la descubres en su totalidad, pero por primera vez se animaron a narrarla con actores de doblaje. Lo mejor de todo es que el trabajo lo aplicaron en Latinoamérica y ahora tenemos a una princesa Zelda que habla nuestro español ¡y es genial!

La dificultad del juego va aumentando para todas las zonas a la vez conforme vayas avanzando, esto quiere decir que conforme vayas dominando el juego y te vuelvas experto, aunque vayas a zonas sin visitar éstas tendrán la misma dificultad, por lo que se te hará fácil y de ahí para adelante  no habrá cambios. Claro, esto sin contar el contenido descargable.

Durante mucho tiempo y mientras jugaba esta obra tenía la duda de si era mi Zelda favorito. Dicho título lo ostenta el grandioso Ocarina of Time, pero no quería sacar una opinión apresurada, decidí esperar a pesar de que estaba sintiendo que Breath of the Wild se encaminaba a ser el juego de la vida.


Este sentir cambió una vez que llegué al castillo y después de tener la batalla final lo mantuve así. Creo que la dificultad del juego en esa parte es nula y lo peor de todo es que me decepcionó un poco la batalla contra Ganon. Después de tener peleas épicas en juegos del estilo como Ocarina of Time, Wind Waker, Twilight Princess e incluso Skyward Sword... este enfrentamiento me dejó mucho que desear.

De este modo y viendo el panorama general siento que Ocarina of Time sigue siendo mi Zelda favorito, pero eso no significa que Breath sea un mal juego. Por el contrario, sus bondades lo hacen un título para disfrutar durante meses y lo que se venga de contenido descargable hará que perdure por muchos años más, posiblemente sea de los tres mejores juegos que tenemos en Wii U.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild es una experiencia que todo amante de los videojuegos debe disfrutar en alguna ocasión.

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